FLORA Y FAUNA AUTÓCTONAS

 

Se reconocen dos regiones fitogeográficas, la Provincia Pampeana y la Provincia Espinal, respectivamente.

La Provincia Pampeana, que ocupa la casi totalidad del territorio, se caracteriza por la ausencia de árboles autóctonos, con predominio del pastizal de altura media (pradera) y alta. La comunidad representativa de este ecosistema es la estepa graminosa si bien se encuentran otras comunidades como son los pajonales de cortadera, matorrales, cardales, duraznillales, praderas de ciperáceas, pajonales de carrizo, espartillares, pajonales de cardas, entre otras especies.

Restringida al cordón costero del Río de la Plata se encuentra la comunidad boscosa de mayor superficie en la provincia: Los Talares. Esta comunidad puede ser considerada una introducción de la Provincia Espinal y se encuentra vinculada a barrancos, suelos de tosca, médanos muertos y depósitos conchiles que forman el cordón costero mencionado, desde La Plata hasta Punta Piedras.

Las especies de animales propias de esta región la constituyen el Venados de las Pampas, -hoy en peligro de extinción-, ñandú, zorrino, flamenco, puma, jabalí y aves de los ambientes de laguna y bañados como cisne de cuello negro, patos maicero, cuchara y barcino, cotorra común, chajá, gallareta de ligas, flamenco y garzas.

En la Provincia Espinal, localizada al sur del territorio, las flora nativa se constituye de bosques xerófilos caducifolios de caldén, algarrobo, chañar y piquillín. Sobre el suelo arenoso se desarrollan estepas de junquillo y tupe, en tanto en los ambientes salinos se observan pastos y matorrales halófilos (cachiyuyo).

Maras, vizcachas, jabalies y pumas, ñandúes, caranchos y chimangos, entre otras especies animales, pueblan la región.


EL PAISAJE

El territorio de la provincia forma parte de la vasta llanura conocida como Pampa, palabra que significa "planicie sin árboles", cuyo origen geológico pertenece al basamento Precámbrico, hundido y cubierto por la acumulación de polvo llevado por los vientos de las regiones del oeste, por los sedimentos marinos producto de transgresiones marinas cenozoicas y por una capa humífera fértil.

Esta extensa planicie se caracteriza por la uniformidad del terreno, sólo interrumpido al sur por las elevaciones de los sistemas serranos de Ventania y Tandilia. Hacia el norte se halla el sector más elevado conocido con Pampa Ondulada; en tanto en la parte central la cuenca del Río Salado forma un relieve bajo, sujeto a inundaciones periódicas, que es reconocido por la Pampa Deprimida. Al noroeste se extiende la Pampa Alta que se caracteriza por su mayor altitud, la ausencia de cursos de agua y la presencia de lagunas salitrosas, salinas y formaciones medanosas.

La Costa Bonaerense del litoral marítimo atlántico presenta extensas playas arenosas y comprende los terrenos cuaternarios, que a través de un proceso iniciado hace un millón y medio de años deposita arena sobre la costa formando estas playas y dunas. El mar, de color generalmente azul en el área oceánica, se acerca al verde oscuro en las proximidades de la costa según sea el movimiento de las corrientes marinas y el arrastre de algas y sedimentos.




A este paisaje se suman el conjunto de islas que forman el Delta Bonaerense, producto de un proceso lento pero constante de acumulación de sedimentos aportados por el Río Paraná que cambia permanentemente la forma de las islas.

El Río de la Plata, estuario que se forma de la unión de los ríos Paraná y Uruguay en su desembocadura en el Océano Atlántico, baña por un lado la costa noreste de la provincia y por otro la República Oriental del Uruguay. Su parte más ancha tiene 230 km. de extensión.

El resto del territorio bonaerense se halla surcado por ríos, arroyos y lagunas que desaguan en el Océano Atlántico o constituyen un complejo sistema de esteros.

En el centro de la provincia la Cuenca del Salado conforma un sistema de ríos, arroyos y lagunas que desembocan en la Bahía de Samborombón.

Los cursos fluviales del sur de la provincia nacen en los sistemas de Tandilia y Ventania y desembocan en el Océano Atlántico, o bien desagotan en las lagunas litorales separadas del océano por cadenas de dunas.